viernes, 1 de noviembre de 2013

Polo Norte, Polo Sur

Pasar de un polo a otro, de un extremo a otro, de una, sin pausa, sin paradas intermedias. 
No me detengo, esta lucha por pasar al extremo contrario es ardua, pero quiero llegar.
Pasar de un polo a otro, de un extremo, de entregar demasiado y con una sensibilidad a flor de piel, a nada. 
Pasar de la dedicación extrema a la extrema indiferencia. 

Pero... ¿realmente necesito pasar al otro extremo? ¿mecanismos de defensa en modo ON?

Es sin duda la decisión de no seguir sufriendo, de no enfermar, de no desfallecer, de calmarme.
Es la premura de sentirse mucho más seguro y fortalecido, de sentir que las cosas no me afectan.
Es el apuro por demostrarme a mi mismo cada día que las palabras bonitas ya no me hipnotizan.
Es la necesidad de tomar de una vez las riendas de mis sentimientos y hacia donde van enfocados.

Quizás, solo quizás, no sea necesario saltarme al polo de la indiferencia total,
pero prefiero eso a quedarme en el mismo polo en el cual me lamentaba eternamente.
La misma acción de movilizarme hacia el otro lado me da mayor sensación de seguridad, 
mayor sensación de auto-valía y de respeto por mi mismo. 

Que a las palabras bonitas se las lleve el viento y el abrazo falso se enrosque en sus mismos brazos.

Adios polo norte, bienvenido polo sur... HE DICHO! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario