miércoles, 16 de octubre de 2013

El Colador

La vida es como un colador... donde se va filtrando solo la gente que de verdad vale la pena y aporta en tu vida, poco a poco van quedando atrás las personas que jamás fueron lazos verdaderos ni genuinos. 

Este colador se me presenta año a año para demostrarme que las palabras lindas y los gestos de cariño pueden ser efímeros, y que las acciones y las demostraciones concretas pueden hacer mucho más que un "te estimo" o un "te quiero" dicho casi a regañadientes.

Este colador me hace ver que aún está presente la gente que creí perdida, la gente que a pesar de la distancia sigue siendo querida para mi y yo querida para ellos. Ni la distancia ni el tiempo pueden contra el poder del gran colador. 

Este colador se encargará de a futuro seguir filtrando y filtrando las personas que realmente valen y las que van quedando en el camino. 

Este colador, en realidad lo tengo yo por el mango... no es casualidad ni azar. 

domingo, 13 de octubre de 2013

De Organillos y Maniceros...

El sonido de la nostalgia, la emotividad desprendida de un carrito adornado y lleno de colores, el sonido que te invita a evocar lo que sentías a los 5 años al oir que se acercaba el organillero.

O el pitido de ese buquecito manicero que cada noche se le ocurría aparecerse fuera de mi casa con un pequeño regalo muy dulce para mi.

Son las ganas de volver a ser niño y quizás ese deseo de recomenzar, de redibujar el trazado y aprender a caerte sin culpas ni miedo al ridículo. 

Son los deseos de sentirse nuevamente un niño mimado solo un instante, de hacer de un pequeño momento y de un efímero regalo, un tesoro, un tesoro y un éxtasis de felicidad incomprendida por el adulto.

Son ese nudo en la garganta y esa "casi lágrima" que sale al oír la canción del organillero y el pitido del buquecito manicero. 

Coincidencias...


Coincidencia que, al encontrar un pulmón verde dentro de la tumultuosa ciudad. mucha gente en bandada también lo haya encontrado... y precisamente el mismo lugar.

Coincidencia que, precisamente en el momento en que mi energía y vitalidad se apagaban, apareciste tu, y tu y también tu, para recordarme que la gente, el mundo y la naturaleza que me rodea, todo es energía... energía intercambiable, transformadora... energía nutritiva.

Coincidencia que, justamente ahora que mi cuerpo llegó al límite indeseado, mi mente y mi espíritu comienzan a sufrir una ¿mutación? ¿transformación? ¿trascendencia?... mi mente y espíritu me gritan al unísono "nútrete" "agarra vuelo y emprende tu viaje" "haz lo que crees bueno y justo para ti"

Coincidencia que el año de la serpiente sea el año de mayor reflexión que he tenido... luego de 3 años de no pararme en medio del camino y solo llenarme de lo externo y lo imparable. 

Coincidencia que no crea en las coincidencias, cuando todo se presenta como coincidencia; quizás hay un algo (llámalo Dios, energía, luz, poder, destino) que pone las cosas en su sitio en el preciso momento para un bien mayor... Quizás este parque lleno de gente es por algo, quizás tu, tu y también tu aparecieron en el preciso momento, no cuando yo tanto lo anhelé hace años; quizás mi cuerpo, en etapa de reorganización y mi mente reflexiva e introvertida sea una sincronía necesaria para algo nuevo en mi; quizás este año es de transición para esto nuevo en mi. ¿Coincidencias? ya no me suena tanto a coincidencias.